Con el propósito de hacer una pequeña introspección, previo a ahondar en el tema, se tiene la propuesta de la siguiente incógnita.
¿Qué método y/o estrategia de lectura ocupas de manera cotidiana para la comprensión de un texto?
Ejemplos:
1.- ¿Realizas una lectura general del texto?
2.- ¿Lees detenidamente el texto, parte por parte?
3.- ¿Formulas preguntas y/o diagramas que te permitan organizar de manera general la composición de la obra de interés?
4.- ¿Elaboras un resumen de lo leído?
5.- ¿Vinculas y/o encuentras relación de la historia u obra con alguna experiencia propia?
La lectura es una de las actividades de mayor importancia e interés en la práctica pedagógica, ya que no todo es tácito o al menos la mayoría de la información no se encuentra al aire. Inclusive para encontrar mayor y mejor información que requiera de alguna comprobación se tendrá que citar a la literatura que haya estudiado o que sepa del tema en cuestión.
Esta es una actividad que implica el uso de ciertas habilidades intelectuales.
Donna Marie Kabalen (1997) Propone un método integrado por 3 tipos de procesamiento de la información con ciertos y diferentes grados de abstracción y complejidad encontrados en cada nivel respectivo de comprensión:
En su 1er nivel (LITERAL) encontramos que este consiste en extraer información fiel o textual del escrito que es del interés. Sin todavía agregarle algún valor de interpretación, con el propósito de sólo encontrar características esenciales de dicho texto.
Dicho nivel hace el uso de aplicación de lo que son 9 procesos básicos del pensamiento:
Observación, Comparación, Relación, Clasificación, Simple, Ordenamiento, Jerarquía, Análisis, Síntesis y Evaluación. Algo así como la taxonomía de Bloom, ya que esta pretende jerarquizar los procesos cognitivos por niveles.
El uso de preguntas relacionadas al texto, así como diagramas que puedan darle una estructura y sentido a lo plasmado en el mismo a través imágenes o representaciones mentales sirven como herramientas para una mejor comprensión de aquello escrito.
En el 2do nivel (INFERENCIAL) se encuentra un proceso más complejo, ya que en este se pretende ir un paso más arriba, se busca la inducción o deducción más allá de lo leído. Sea a partir de premisas particulares o de premisas generales.
En este nivel es donde la autora propone la transferencia del contenido de un texto de una obra de interés a otra obra.
El propósito de este nivel es el de inferir datos relacionados dentro del texto o de aquella información que el mismo lector pueda suponer a partir de su interpretación.
"Se considera a esta lectura como una lectura entre líneas". (Kabalen, 1993)
Ortíz (2017) a través de Kabalen y Sánchez (2003) nos habla que en este nivel la decodificación no se usa en su sentido elemental, es más bien “comprender e interpretar no sólo el significado de cada palabra, sino también de las ideas o mensajes (…) culmina con el logro de la representación mental del tema, los subtemas y sus relaciones (…) (2006, p. 99)”.
Y por último, pero no menos importante, es el 3er nivel (ANALÓGICO)
En el nivel analógico se establecen relaciones entre diferentes ámbitos, basadas en las relaciones extraídas en los dos niveles anteriores. Este nivel es el más complejo y permite extender el conocimiento mediante la comparación y vinculación del texto analizado y otros elementos extra-textuales, ya sean otros textos, la realidad o algún contexto de otro tiempo (pasado, presente o futuro hipotético) (Ortíz, 2017).
Este nivel es donde el mismo lector hace uso de información obtenida de manera previa en diferentes lecturas y que tiene la capacidad o habilidad de conectar esa información con una nueva.
Cada uno de los niveles van de la mano. Esto sería como una evolución periódica de la lectura crítica, como si fuera la analogía de un (a) niño (a) en pañales que después será un (a) hombre (mujer). Mientas que todos empezamos por saber el significado de las palabras y sus símbolos, conforme se va haciendo el hábito de la lectura se van entendiendo conceptos aún más complejos. Pero para desarrollar ese hábito, es trabajo del docente buscar la motivación de los estudiantes a través de dinámicas, materiales didácticos y estrategias que muevan algo en ellos.

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